En resumen: para emprender siendo multipotencial no tienes que elegir una sola pasión para siempre. Primero decide cuánto es suficiente para la vida que quieres; después cruza tus pasiones con tus objetivos de los próximos seis meses, combina las que más puntúan y valida la idea cobrando su precio real. El resto de pasiones pueden seguir siendo aficiones. Es el método que usamos en la Escuela de Multipotenciales desde 2019.
Contenido de esta guía
- Antes de elegir: ¿cuánto es suficiente?
- Los 4 modelos para organizar tus proyectos
- La matriz de pasiones y objetivos
- Combina pasiones y encuentra tu hueco
- Valida tu idea cobrando
- Los errores que más veo en emprendedores multipotenciales
- ¿Un negocio detrás de otro o varios a la vez?
- Lo que nos contaron en EDEM 2019
- Preguntas frecuentes
Si eres multipotencial y alguna vez has querido emprender, seguro que te suena esta escena: tienes diez ideas de negocio en la cabeza, todas te parecen buenísimas, empiezas tres a la vez… y a los pocos meses estás agotado, ninguna da dinero y alguien te suelta el clásico «es que no te centras».
A mí me pasó. Con 25 años monté un centro de buceo, después una importadora, una empresa de complementos de moda, proyectos digitales… Como buen MultiPOT, las llevaba todas a la vez. Y tardé años en darme cuenta de que el problema no era tener muchas pasiones, sino no saber cuáles convertir en negocio y cuáles dejar como lo que son: pasiones.
Por el camino hice un MBA Executive en una escuela de negocios, porque mi formación era científica y quería entender de verdad cómo funciona una empresa por dentro: estrategia, finanzas, marketing, personas. Ese rigor, junto a lo vivido en mis propios negocios y en los de los emprendedores que he acompañado, es la base de esta guía.
En las próximas líneas te cuento lo que he aprendido emprendiendo una y otra vez, asesorando a muchos otros emprendedores y escuchando a los multipotenciales de la comunidad. Sin fórmulas mágicas, pero con un método que funciona.
Antes de elegir: ¿cuánto es suficiente?
La primera pregunta no es «¿de qué monto mi negocio?», sino ¿cómo quieres vivir? ¿Cuánto dinero necesitas al mes para llevar la vida que quieres? ¿Cuánto tiempo libre? ¿Desde dónde quieres trabajar?
Parece una tontería, pero lo cambia todo. Cuando sabes cuánto es suficiente, el negocio deja de ser un fin y se convierte en lo que tiene que ser: una herramienta para vivir cómodo y disfrutar del resto de tus intereses. En la Escuela lo resumimos así: rentabilidad = beneficio + felicidad. Un negocio que da mucho dinero pero te roba la vida no es rentable.
Y de aquí sale la regla más importante de esta guía: no quieras convertir en negocio todo lo que se te ocurre. A un multipotencial se le ocurren muchas cosas. Unas serán tu fuente de ingresos; otras, tus aficiones, tus proyectos de fin de semana o tus próximas etapas. Y está bien así.
Los 4 modelos para organizar tus proyectos
Emilie Wapnick, la autora que popularizó el término multipotentialite, describió en su libro How to Be Everything (2017) cuatro formas de organizar el trabajo cuando tienes muchos intereses. Las explico con más detalle en la guía principal, pero así se aplican a emprender:
- El abrazo de grupo: un solo negocio que reúne varias de tus pasiones. Por ejemplo, una escuela de buceo que además hace fotografía submarina y viajes. Es el modelo que más recomiendo para empezar, porque concentras el esfuerzo en un solo proyecto.
- La barra: varios negocios o actividades pequeñas a la vez: «fotógrafa / profesora de yoga / diseñadora». Funciona si cada actividad se sostiene sola y no te come el tiempo de las demás.
- El modelo Einstein: un trabajo estable que paga las facturas mientras pruebas tu idea por las tardes. Es una forma muy sensata de emprender sin jugarte el sueldo.
- El fénix: te vuelcas años en un negocio, lo llevas lejos y, cuando se agota tu interés, lo vendes o lo delegas y renaces en otro sector.
Ninguno es mejor que otro. Depende de tu tipo de multipotencial —simultáneo, secuencial o mixto, lo descubres en el test— y del momento de tu vida. Lo importante es que elijas el tuyo a propósito, no por accidente.
La matriz de pasiones y objetivos
Este es el ejercicio que propuse en EDEM 2019 y que sigo usando con cualquier persona que tiene demasiadas pasiones. Solo necesitas una hoja de cálculo y una hora sin interrupciones.
- Haz la lista completa, una pasión por fila. En la primera columna de la hoja, una debajo de otra, escribe todo lo que has hecho, te apasiona o sabes hacer: todo aquello con lo que puedes aportar valor a alguien. A mí me salieron más de cincuenta. Ordénalas de arriba abajo, de las que más te llaman ahora a las que menos.
- Pon un objetivo en cada columna. En la primera fila, uno al lado de otro, lo que quieres conseguir en los próximos seis meses (un año ya es demasiado: todo va muy deprisa). Por ejemplo: dinero rápido, tiempo libre, visibilidad, autoridad, tranquilidad. Ordénalos por prioridad, de izquierda a derecha.
- Puntúa cada cruce de 1 a 10. En cada celda donde se cruzan una pasión y un objetivo: ¿cuánto te acerca esa pasión a ese objetivo? La fotografía de bodas puede darte dinero rápido (un 8), pero poco tiempo libre (un 2 o un 3). Gestionar anuncios para otros puede darte dinero y tiempo, porque se automatiza mejor.
- Resalta lo que puntúe 7 o más. Con el formato condicional de la hoja de cálculo se ve enseguida: cuanto más alta la nota, más verde la celda.
- Elige lo que menos esfuerzo te cueste. Entre lo resaltado, quédate con lo que te lleva antes y con menos esfuerzo a tus objetivos. No es una cuestión de amor, es de eficacia.
| A | B | C | D | |
|---|---|---|---|---|
| Pasiones ↓ · Objetivos → | 1. Dinero rápido | 2. Tiempo libre | 3. Visibilidad | |
| Fotografía | 8 | 2 | 6 | |
| Anuncios en redes | 8 | 9 | 7 | |
| Repostería | 4 | 3 | 7 | |
| Enseñar buceo | 6 | 5 | 10 |
Lo bonito del ejercicio es que te quita de encima la pregunta imposible —«¿qué me gusta más?»— y la cambia por una que sí tiene respuesta: «¿qué me acerca antes a lo que quiero ahora?». Y como son seis meses, no es una decisión para toda la vida. En seis meses lo vuelves a hacer.
Combina pasiones y encuentra tu hueco
Cuando tengas tus dos o tres pasiones con más puntos, mira si se pueden juntar. Ahí es donde un multipotencial juega con ventaja, porque ve conexiones que un especialista no ve:
- Si te gustan la fotografía y la publicidad en redes, tu cliente puede ser quien necesita mejores imágenes para sus anuncios.
- Si te gustan la repostería y la fotografía, puedes fotografiar postres para pastelerías y cocineros.
- Si te gustan el mar y enseñar, un centro de buceo junta las dos cosas. Fue mi primer negocio.
Las combinaciones raras son una ventaja: hay menos competencia y es más fácil diferenciarte. Como nos decía Sergio Marcús en EDEM, la pregunta clave es cuál es el mayor valor que puedes aportar con lo que más sabes, juntando varias de tus pasiones.
Valida tu idea cobrando
¿Verdad que muchas veces te ronda una idea y, cuantas más vueltas le das, mejor te parece? Se la cuentas a tus amigos, les encanta y eso «confirma» que es la idea del siglo. Pues siento decirte que eso son conjeturas. Basar un negocio en conjeturas es como construir sobre arenas movedizas.
Validar una idea es conseguir que alguien, mejor un desconocido, entienda tu propuesta y pague por ella. No hace falta tenerlo todo terminado: lanza la promesa de lo que obtendrá el cliente y cobra el precio real. Véndelo antes de tenerlo. Si pagan, merece la pena desarrollarlo.
Dos detalles que marcan la diferencia:
- Cobra el precio que quieres que tenga. Si empiezas con rebajas porque «es el primero», no estás validando nada: solo sabrás que se vende barato.
- Calcula bien ese precio, con tus costes reales, tu tiempo y un margen razonable. Si no, puedes validar una idea que nunca será rentable.
Además, validar es una forma de financiarte: esos primeros clientes reciben algo más personalizado y tú terminas de desarrollar tu idea con su dinero y según sus necesidades.
Los errores que más veo en emprendedores multipotenciales
Montar un negocio sin cometer errores es imposible, y tampoco hay que perseguir la perfección. Pero sí puedes ahorrarte los más comunes. Estos son los que más veo, empezando por los más nuestros:
- Lanzarlo todo a la vez. Tres negocios a medio gas no suman uno. Cada proyecto necesita una fase de foco intenso hasta que se sostiene solo.
- Abandonar justo antes de que funcione. El aburrimiento llega antes que los resultados. Si sabes que te pasa (es el conflicto de motivación del triángulo DAM), planifícalo: marca desde el principio hasta dónde vas a llevar el proyecto antes de decidir si sigues.
- Tratar el negocio como un pasatiempo. Está genial que te apasione, es la energía que te hará superar los obstáculos. Pero el objetivo de un negocio es ser rentable. Valora tu tiempo desde el primer día, aunque al principio trabajes gratis.
- Cargarte de gastos fijos. Herramientas, alojamientos, oficinas… antes de tener clientes. Solo se justifica un gasto cuando lo que te ahorra o te hace ganar lo compensa. Con cifras, no con corazonadas.
- Hacerte imprescindible. Nos encanta hacerlo todo, y a un multipotencial más. Desde el principio, escribe cómo haces cada tarea repetitiva, como si mañana entrase otra persona a hacerla. Te servirá para delegar y dedicarte a tu área de genialidad.
- No medir. Sin datos no sabes si vas bien. Mide ventas, tiempo y energía, y compárate solo con tu yo del pasado, nunca con otros.
- Morir de éxito. Suena a buen problema, pero no lo es: si la demanda llega y no puedes atenderla, la pierdes. Ten un plan B para crecer.
Y uno que no es un error, pero lo parece: dejar el papeleo para más adelante. Investiga, prueba y valida antes de registrar marcas o darte de alta. Cuando empieces a facturar, lo resuelves en unas semanas con ayuda de una gestoría o de las oficinas gratuitas de desarrollo local.
¿Un negocio detrás de otro o varios a la vez?
Depende mucho de tu tipo. Si eres secuencial, te sentirás más cómodo volcándote en un proyecto, llevándolo lejos y pasando al siguiente. Si eres simultáneo, necesitarás varios frentes abiertos para no aburrirte. Y si eres mixto, alternarás épocas de las dos.
En EDEM, Ángel Alegre (Vivir al Máximo) lo explicaba con una imagen que me encanta: es como construir castillos. Mientras levantas uno, necesitas mucho foco. Cuando ya se sostiene solo, o puedes contratar a alguien que lo cuide, empiezas el siguiente. Así acabas teniendo varios proyectos sin haberlos empezado todos a la vez.
Mi consejo, seas del tipo que seas: un proyecto principal que pague las facturas y te deje tiempo, y el resto como satélites. Los satélites pueden ser aficiones, experimentos o futuros negocios. Cuando uno de ellos despegue, lo validas y decides si pasa a ser el principal.
Lo que nos contaron en EDEM 2019
En 2019 hicimos EDEM, la Escuela de Emprendedores Multipotenciales: entrevistas con emprendedores multipotenciales conocidos, todas con la misma pregunta: ¿cómo elegir negocio si eres un emprendedor al que le gustan demasiadas cosas? Estas son algunas de las respuestas que más se me quedaron:
«Realmente no eliges una empresa o un trabajo: eliges un estilo de vida, y las empresas y los trabajos se van acomodando a él».
— Mónica de los Ríos, Escuela de Project Managers Digitales
- Miquel Baixas (Escuela de Nuevos Negocios): coge la lista de cosas que te apasionan, investiga y prueba las primeras hasta ver cuáles se validan. Y cuando una se valida, toca coger un rumbo y mantener el foco del negocio.
- Mónica de los Ríos: la clave es la acción. No hay respuesta mala: elijas el camino que elijas, sumas contactos y aprendizaje. Y no te quedes con los consejos de quien no tiene la vida que tú quieres.
- Joan Boluda: lo bonito de los negocios de hoy es que puedes empezar con poca inversión y sin grandes financiaciones. Y el simple hecho de ponerte a escribir tus ideas hace que te vengan más.
Para seguir: si todavía no sabes si eres simultáneo, secuencial o mixto, haz el test de la Escuela: son 4 minutos y te llega tu análisis por email. Y si quieres el método completo para organizar una vida con muchos intereses, está en mi libro Sí A Todo (Penguin Random House).
Preguntas frecuentes
¿Puede emprender una persona multipotencial?
Sí, y muchas lo hacen mejor que nadie, porque conectan ideas de campos distintos y aprenden rápido. La clave es no convertir todas las pasiones en negocio a la vez: elige una o combina varias en un solo proyecto, valídalo cobrando y deja el resto como aficiones o futuros proyectos.
¿Cómo elijo negocio si me gustan demasiadas cosas?
Haz la matriz de pasiones y objetivos: una pasión por fila, un objetivo de los próximos seis meses por columna, puntúa de 1 a 10 cuánto te acerca cada pasión a cada objetivo y quédate con lo que más puntúa y menos esfuerzo te cuesta.
¿Qué tipo de negocio encaja con un multipotencial?
Uno que reúna varios de tus intereses (el abrazo de grupo de Emilie Wapnick), varios pequeños a la vez (la barra) o uno que te deje tiempo para lo demás. Los negocios digitales suelen encajar bien porque necesitan menos inversión, se corrigen más fácil y crecen poco a poco.
¿Tengo que dejar mi trabajo para emprender?
No al principio. Puedes empezar con el modelo Einstein: tu sueldo paga las facturas mientras validas la idea. Llegará un punto en que el negocio necesite más dedicación que dinero; para entonces, ten un colchón que te permita dedicarte de lleno el tiempo que tardes en cubrir tu sueldo.
¿Cómo sé si mi idea de negocio va a funcionar?
No preguntando a tus amigos. La única prueba fiable es que alguien, mejor un desconocido, pague el precio real por la promesa de lo que vas a darle, aunque el producto aún no esté terminado.
Fuentes
- Emilie Wapnick, How to Be Everything (HarperOne, 2017): los cuatro modelos de trabajo.
- Gonzalo Barrio, «Cómo montar un negocio sin cometer los 17 errores más comunes», soygon.com (13-11-2018).
- Entrevistas de EDEM 2019, la Escuela de Emprendedores Multipotenciales: Gonzalo Barrio, Mónica de los Ríos, Miquel Baixas, Ángel Alegre, Sergio Marcús y Joan Boluda.
- Gonzalo Barrio, Sí A Todo (Penguin Random House, 2022), ISBN 978-84-18620-68-3.

